Mi nombre es Ángel, tengo casi 10 meses de edad y soy el blogger que gestiona este sitio..

A continuación voy a presentaros mi mundo, mis progresos, mis aventuras, mis pequeñas gamberradas y todo aquello que rodea mi día a día.

Ya voy a la guardería, y gracias a las didácticas de estimulación temprana a la que me somenten mis papis y maestras ya soy capaz de llevar todo esto yo solito.

Espero que os guste, que disfrutéis mucho con mis aventuras y que día a día entre todos aprendamos muchas cosas y lo pasemos muy bien.

Besitos a todos y Bienvenidos

jueves, 27 de febrero de 2014

Uno más en la familia

25 de octubre de 2013
Viernes, 2:30 de la madrugada
Mamá está aún en la cama. No sabe ni cómo colocarse, Pablo ya ocupa mucho espacio dentro de su tripita y cualquier postura resulta poco cómoda para ella.
Una noche más, mamá se despierta de madrugada. Pero está vez algo es diferente. Más que una intuición, es un hecho evidente. Ha roto aguas.
Tratando de mantener la calma, aguanta un tiempo prudencial tumbada, procurando moverse lo menos posible. Hoy es día de cole, hay que tratar de mantener la normalidad para que todo esto afecte lo menos posible a mi rutina.
Son las 6. Pronto amanecerá. Papá y mamá no pueden aguardar más tiempo, así que deciden levantarse. Mamá se ducha y desayuna algo ligero mientras papá telefonea a los abuelos y les pide que vengan a quedarse conmigo y llevarme al cole. Ellos lo hacen encantados, siempre están dispuestos a todo.
Lo dejan todo preparado. A las 7 deciden marchar al hospital.
Yo sigo dormido, no soy consciente de qué está sucediendo a mi alrededor. Aún no sé que ya va a nacer mi hermano. Es algo inmediato.
Mientras yo celebro como una pequeña fiesta que mis abuelos estén conmigo en casa y sean ellos quienes vayan a llevarme al cole, papá y mamá se muerden las uñas a la espera de ver cuándo y de qué manera decidirá salir Pablo, mi hermanito.
A lo largo de la mañana, mientras yo sigo aprendiendo cosas nuevas en el cole y ajeno a lo que pasa fuera de él, mamá comienza a sentir fuertes dolores, cada vez más intensos, ella los llama contracciones. Es la señal evidente de que Pablo ya está cerca, muy cerca.
Y así fue. 15:31 de la tarde, la médica dibujó una sonrisita en su vientre y por allí salió mi hermanito. Una sonrisa que, al igual que la mía, nunca se borrará.

Por la tarde, aunque ya había anochecido, fui a conocer a mi hermanito. Así, día tras día, hasta que mamá saliera del hospital, el lunes. Ese día monté en el coche con papá. Fuimos dos, y volvimos cuatro. Todo iba a cambiar a partir de este momento... Por fin está mi hermano Pablo en casa, conmigo, con nosotros!!


miércoles, 30 de octubre de 2013

CURSO NUEVO, COLE NUEVO

Después de varias semanas oyendo decir a mis padres que, como ya soy muy mayor, tengo que ir a un cole de mayores, por fin llegó el día. O, como a veces digo yo, cole de los medianos, porque en él hay muchos niños grandes grandes...
Mis papis me lo pintaron todo muy bonito, y no se equivocaban. Una profe guapa y muy buena, muchos niños nuevos, dibujos por las paredes, un patio con toboganes y motos (¡¡toma ya!!), muchos cuentos, puzzles, juguetes,... Total, que en este cole voy a aprender muchas cosas y me lo voy a pasar pipa!!
Septiembre ha sido un mes un poco dificilillo. Ya sabéis, con tanto cambio y, además, viendo cómo se avecinaba la inminente llegada de mi hermanito Pablo.
Papá se ha encargado de llevarme y recogerme a diario, a pesar del complicado horario que supone el periodo de adaptación;  la primera semana iba dos horas (en mi caso, no me tocaba madrugar, porque iba desde las 11:15 hasta las 13:00), la segunda semana, tres horas (ya tenía que levantarme prontito, iba de 9 a 12) y la tercera semana, ya hacía un horario completo como el de resto de cursos (de 9 a 14 horas).
A pesar de todo, la verdad es que este horario me ha ayudado a adaptarme a las mil maravillas. Ahora, mes y medio después, me siento allí como pez en el agua. Tengo mis amiguitos, me gustan las actividades que hacemos, me encanta eso de tener que llevar una bolsita con el almuerzo... Los lunes y jueves, bocata; los martes y viernes, fruta; los miércoles, galletas o derivados.
Aún sigo siendo un poco reservado fuera de casa y tiendo a esconderme cuando hay mucha gente alrededor, así que todavía necesito algún que otro empujón para participar en clase en las asambleas y otras actividades, pero estoy seguro de que con el tiempo y una... un zumito, pisaré el acelerador algún día y dejaré a todos boquiabiertos.
Me gusta mi cole, me gusta aprender, me gusta crecer...


lunes, 21 de octubre de 2013

LA SEÑORA LENGUA

Jueves, 12 de septiembre de 2013
Hace tiempo que mis papis se dieron cuenta de que mi lengüita no se movía como la de mi primo Miguel o la de otros niños con los que nos encontrábamos. Tenía frenillo lingual. Nunca nos lo dijo un médico, y es que mi escasa movilidad de la lengua nunca me dificultó la lactancia, ni me impidió aprender a masticar, ni siquiera a hablar. Es cierto que mi primo, por ejemplo, hablaba primorosamente, y aún lo hace, en cuanto a la articulación de las palabras se refiere, pero como aún tengo tres años, me queda todavía tiempo para aprender y no le damos más importancia de la que suponemos que tiene.
El caso es que papá y mamá se han decidido a operarme. Ya empiezo en el cole nuevo y no quiero tener problemas para hablar bien y en público. Soy un poco tímido y, una dificultad añadida, me lo pondría aún un poco más difícil.

Como os decía al principio, jueves 12 de septiembre de 2013. Edad: 3 años, 5 meses y 8 días. Ha llegado el gran día. Tras un análisis de sangre que demostró mi valentía, una visita a la anestesista y un par de ellas al cirujano, por fin llegó el esperado y temido momento.
Pasé el día entero en ayunas, como me mandaron. Fuimos en coche al hospital y... ¡qué gran aventura! Tenía una cama con ruedas que subía y bajaba , me levantaba los pies o la cabeza,... Y con ella me metieron en un ascensor enorme. ¡¡¡Enorme había de ser para que cupiera una cama!!!
Una vez en la planta de arriba me empezaron a entrar los nervios. Algo me decía que iba a suceder algo que no me iba a gustar mucho: separarme de papá y mamá y quedarme con un montón de gente extraña en una habitación llena de aparatos.
"Me hago pis", mascullé nada más llegar. Poco había de hacerme cuando no metía un trago de agua en el estómago desde las 8 de la mañana y eran más de las 5 de la tarde. Puros nervios.
Papi y mami trataron de entretenerme un buen rato hasta que la anestesista me llamó. "¿Ángel?". Ahí estaba yo, echo un flan, esperando lo más pacientemente que podía. "¿Está malito?" "No", contestó mamá. "¿Tiene mocos?", antes de que mamá pudiera contestar no, yo me adelanté y dije: "Mamá, tengo mocos", ya sabíamos que si estaba pachucho y con mucha mucosidad, tendrían que cambiar la fecha de operación... Pero no resultó.
Finalmente, la anestesista me metió en brazos en esa extraña habitación y, con los ojos enlagrimados, me resigné... Lo que sucedió allí dentro no lo recuerdo. Sé que dormí una corta pero placentera siesta y, al cabo de un ratito, desperté en el ascensor de nuevo camino a mi habitación.
Apenas habían pasado 5 minutos, que a mis padres se les hizo eternos. Mi felicidad fue grandiosa cuando volví a ver a papá y mamá, ¡¡por fin!! Aunque creo que más alegría sintieron ellos, que no paraban de contemplarme. Yo no era capaz de decirles nada. Solo tosía y tosía, se me escapaba alguna lagrimilla y mi "nueva" lengua aún parecía querer seguir durmiendo.
Dos horas más estuve en la habitación esperando a que el doctor me diera el alta. En tanto, leí unos cuentos muy bonitos con mamá y papá, puse pegatinas, coloreé,... ¡¡¡Me lo estaba pasando pipa en ese hospital!!! Al rato, llegaron mis abuelos de Palencia con un par de regalitos, mi tía Heli con un cuento mágico,... Y en casa me esperaban mis otros abuelos, que también se morían de ganas por verme.
Yo no sabía qué significaba eso de operarme, pero si llego a saber que iba a ser tan divertido, ¡¡lo hago antes!! Ahora, el doctor me ha mandado jugar con la señora lengua, así que por delante empieza un nuevo reto, hacer ejercicio con mi señora lengua, tal y como papá hace casi a diario con su cuerpo...


¿POR QUÉ?

Dicen que los 3 años es la edad del porqué. Y a mi corta edad, no entiendo por qué lo dicen, así que les pregunto constantemente a mis padres por qué...
A cada respuesta que obtengo, mi réplica vuelve a ser la misma: ¿y por qué? A veces me dicen que soy muy preguntón, ¡¡ni que fuera un niño aprendiendo a comprender el mundo!! ¡¡Menudo reto!! Creo que mis padres, a su avanzada edad, aún no lo han conseguido (comprender el mundo, digo), porque a veces me contestan: "¿y tú por qué crees que es así?" o "Dime tú por qué...". Yo creo que es la clara respuesta de qué no conocen la respuesta... Aunque es cierto que con esa pequeña estrategia muchas veces logran que deje de preguntar y comience una conversación un poco más coherente.

Otras veces mi papá, que tiene mucha mucha labia, me contesta con un speech larguísimo para explicarme, por ejemplo, por qué las pilas sirven para hacer funcionar una linterna. Me quedo tan pasmado ante su respuesta, que no encuentro palabras para contestarle. Si él me dice, "porque las pilas conducen la energía", yo respondo: ¿y por qué las pilas conducen la energía?". Y así podemos tirarnos la mañana entera en un círculo vicioso sin salida. Pero cuando papi me da una lección magistral acerca de los elementos conductores y no sé qué más líos, me quedo boquiabierto. Aunque a veces es a él a quien dejo yo anonadado y, dado que no puedo responderle "¿y por qué (aquí iría toda la explicación de papá)?", le digo simplemente "¿y por qué?" y... ¡¡¡VUELTA A EMPEZAR!!!
Me lo paso estupendamente con este juego. Al principio parecía carecer de sentido. Yo simplemente preguntaba y repetía por jugar con las palabras, pero poco a poco le he ido encontrando un sentido y mis preguntas y constantes repeticiones ya tienen forma y fondo. Es un juego en que que no vale el silencio como respuesta. Siempre hay que contestar. ¡¡¡Lo más divertido de todo es ver la cara de mis papás cuando jugamos!!!
Hemos estado jugando todo el verano, hasta que comencé en mi cole nuevo, EL COLE DE LOS MAYORES. Y es verdad eso que dicen que en el cole hay respuesta para todo. Desde entonces, he dejado de preguntar constantemente: ¿y por qué? Pero mi historia del cole nuevo os la cuento en otra entrada, ¿vale?

viernes, 5 de julio de 2013

Uno más en la familia

Han pasado ya varios meses.
En este tiempo han sucedido muchas cosas en mi corta vida: mi tercer cumpleaños, la excursión y la fiesta de fin de curso, el final de una etapa educativa (el curso que viene comenzaré ya en el cole de los mayores),... Y entre todas las noticias recibidas, la de que voy a tener un hermanito.

Pablo, como se va a llamar, tiene ahora 5 meses y continúa en la tripita de mi mamá, que no para de crecer. Le he visto en alguna foto de esas raras; os le voy a presentar:


Éste es mi hermanito. La foto no le hace justicia, es aún más guapo. Si os fijáis bien, ya se le ve la naricita, los ojos, la boca, las manitas estiradas junto a su cara, la tripita,... Casi entero. Sabemos que va a ser niño, nos lo han dicho hasta tres veces. A lo mejor, a la próxima eco acompaño a mis papás y así le veo también moverse... No sé si me dejarán.

El caso es que la noticia me la tomé con aparente indiferencia, pero con verdadero asombro. Día sí, día no, mojaba la camita... Poco a poco fui tomándomelo con más calma y hace mucho que superé ya ese corta, pero difícil, etapa. Ahora estoy muy ilusionado y de vez en cuando le saludo, le hablo y le doy algún que otro besito.

Ahí, con Pablo dentro de la tripita de mamá, los dos estamos muy seguros. Veremos qué sucede dentro de cuatro meses, cuando decida salir... ;-)

domingo, 10 de febrero de 2013

Sí, sí y sí...

De un día a otro, de forma repentina, he convertido mi monosilábico "í" en un "sí". Y es que, hasta ahora, la ese no existía para mí en esta palabra, a pesar de que abuelos y tíos me dijeran "no es í, es sí...". Por más que lo intentaran, por más que me insistieran, ni sabía ni quería decirlo bien.
Hoy, de buenas a primeras, he dicho por primera vez "sí". Llevaba unos días jugando a terminar todas las palabras con este siseante sonido; decía "mamássss", "piessss", "camassss", aunque todo ello fuera singular. Parece ser que estaba entrenando para este deseado momento. A falta de dos meses para cumplir los tres años, por fin puedo gritar ¡¡¡¡¡SSSSSSÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!!!
Es una ese inicial un poco rarita, porque se parece un poquito a la ch, pero ha sido un gran paso para mí, con la lengüita traviesa que tengo...


sábado, 19 de enero de 2013

Sigo creciendo...

Crezco en altura, habilidades, picardía,... Cada vez se lo pongo un poquito más difícil a mis papás. Y me lo paso en grande provocándoles. Cada día hablo más y mejor; en casa, soy como un lorito que no calla y que se queda mudo, en cambio, cuando de repente decide que las cosas no deben ser como él dicen los mayores, sino como él quiere que sean...
A mi edad, aún no cumplidos los 3 años, tengo que hacer un gran trabajo en relación con la aceptación de algunas normas. Debo aprender que hay un momento ineludible para cada tarea, aprender y asimilar que, así como hay cosas y situaciones permitidas, hay otras que me están prohibidas, he de aprender el verdadero significado de la palabra no como límite a mis actuaciones,... Pero mientras tanto, me lo paso en grande retando a mis padres, haciéndome "el longuis" cuando me dan una orden y probando el efecto del llanto o rabieta, especialmente con mi mamá. Echo un pulso constante a mis padres tratando de salir victorioso de alguno de ellos...
Ya os iré contando cómo lo solucionamos todos juntos...

jueves, 4 de octubre de 2012

Salto al maravilloso mundo de la palabra hablada (2)


Es a los 25 meses de edad cuando he pegado el gran salto. Mi lenguaje se dispara. Comienzo a decir frases de dos o tres palabras, pero poco a poco, día a día, semana a semana, casi sin darnos cuenta, mis papis se sorprenden al oírme decir ¡¡auténticas oraciones!! ¿¿Pero cuándo se ha producido el salto??
Soy un poco "vaguete" para articular correctamente. Mi lengüita no se mueve con mucha soltura y, aunque hay sonidos que digo bien de forma aislada, dentro de las palabras los omito o los asimilo a otros (por ejemplo, digo ma mamoma en lugar de la paloma). Ahora los mayores comienzan a entenderme mejor, pero antes mi lenguaje estaba diseñado solo para los experimentados oídos de mamá, papá y Sergio.
Ahora, con 29 y 30 meses de edad, ya digo cosas tan complejas como... "Ángel a dormir mucho y mucho y a conducir un poco el coche azul y el coche blanco y a ver coches muchos, motos y ruedas, ruedas y ruedas". No es perfecto pero es un gran paso, ¿¿verdad??
En el cole las profes dicen que ya hablo mucho (antes solía callarme durante las asambleas) y, desde luego, mis padres han podido comprobar cuánto parloteo ya cuando vamos a casa de los abuelos o de los primos.
Ahora, con 30 meses, lo que mejor sé decir es "no, mamá"...

Salto al maravilloso mundo de la palabra hablada (1)

Cuando aún dormía en la cuna (si recordáis, comencé a dormir en la camita con 10 meses de edad), despertaba por las mañanas hablando por los codos. Mamamamama Papapapapa Dadadadada. Era una forma divertida e interesante de jugar con el lenguaje, los sonidos y mi boquita. Poco después se convertiría además en una forma de expresar mis deseos, aunque aún una forma bastante incompleta. A pesar de comenzar a parlotear incluso antes que mi elocuente primo, mi lenguaje expresivo era bastante reducido, como habéis podido comprobar en anteriores entradas. Y es que realmente a veces no me apetece hablar. ¿Por qué los adultos se empeñan en que les contemos cosas siempre y respondamos a sus constantes preguntas? ¿Acaso a ellos les apetece siempre? Suelo ser bastante reservado, pero no demasiado tímido. Observo y analizo, lo debo de haber heredado de mi papá. Cuando me siento seguro, entonces intervengo.
A partir del año y medio he comenzado a combinar sonidos para hablar, aunque no necesariamente son inteligibles (ebe es huevo, bebe es babero y bebé, aoa es ahora, nene es mono y jamón, nené lo utilizo para referirme a mi hermano Sergio, popa es pompa y aún hay algunas excepciones como pa para referirme a gamba, increíble, ¿verdad?).
En la siguiente entrega os cuento más...

Vuelta al cole

La última vez que escribí en el blog tenía apenas 22 meses de edad. Ya he crecido bastante, en todos los sentidos, cosa por cierto inevitable para papá y mamá...
Hace un par de días cumplí dos años y medio. Con tan solo tres meses más de edad, mi mamá ya iba al cole de los mayores, ventajas de haber nacido a final de año, pero yo, que vi la luz en el mes de abril, debo estar aún un añito más en el cole de los pequeños. Ya llevo un mes en la guarde y me lo paso pipa. Mis profes son las mejores, aunque echaré de menos a Lourdes, quien el curso pasado estaba más tiempo conmigo y a quien los recortes económicos se han llevado por delante.
Este año ya tengo un libro de texto y una mascota muy divertida: el gusanito Papú, que me ayudará a aprender muchas cosas nuevas. Miguel, mi primo, sigue conmigo en clase (y sigue hablando por los codos) y ahora también viene al cole Teo, su hermanito y mi primín, a quien de vez en cuando me acerco para darle un besito.
Algún día incluso me mandarán tareas para hacer en casa con papá y mamá. Estoy muy ilusionado, porque me gusta crecer y aprender cosas nuevas. Espero enseñaros fotos y daros buenas nuevas dentro de poco.

jueves, 30 de agosto de 2012

Cocinando con mamá

Hoy mamá me ha preguntado qué quería ser de mayor. Obviamente, la pregunta me quedaba grande, por no hablar de las posibles respuestas. Uno a uno, me ha ido numerando muy diferentes oficios. A todos ellos he respondido NO, salvo al de pintar. Claro que pintar puede referirse a pintor de brocha fina, de brocha gorda, interiorista, arquitecto, diseñador, blablabla.
De momento, mami ha preferido "instruirme" en el funcional mundo de la brocha de la cocina. Cuando mamá se coloca el delantal para cocinar  rápidamente yo voy a coger mi taburete para alcanzar la mesa, pido mi estiloso gorro de cocinero y digo: "mamá, a ayudar".
Mi primera receta ha sido un sabroso bizcocho de yogur, que más adelante repetiría con trocitos de manzanas de nuestro propio manzano. Ninguno de los dos los comería después, no me van mucho los dulces, pero ¡me lo pasé pipa! Entre cucharada y cucharada de yogur que debía meter en el cazo, una o dos caían dentro de mi estómago. Mmmmm... ¡Té tito etá el bubú! O sea, ¡qué rico está el yogur!
Días después, dado mi rápido aprendizaje, nos introdujimos en un mundo más complicado: ¡¡las patatas a la importancia!! Las patatas se ponen blanquitas, luego se bañan en el huevo de las gallinas (¡que quede claro!) y al final mamá las fríe en el aceite. ¡Cuidado, que quema!
Este es solo el comienzo de mi recetario, pronto acabaré mis clases de pinche y me convertiré en un auténtico chef.



martes, 7 de agosto de 2012

Bye bye, pañal!

Siempre os cuento cositas acerca de cómo mi lenguaje evoluciona, supongo que la influencia de mi mami, logopeda y filóloga, debe de notarse...
Hoy voy a hablaros de otro tema, no por más escatológico menos interesante...
Que por mayo era por mayo
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
que mis papis idearon,
quitarme de pronto el pañal,
y aunque lo uso de noche,
por el día ya ¡ni hablar!
Y así, de forma tan poética...ejem...comienza el camino hacia una nueva habilidad en mi desarrollo personal: el control de esfínteres.
Aunque el "poema" habla de mayo, más bien fue éste el mes en que mis padres comenzaron a considerar la idea de quitarme el pañal de forma definitiva, entre otros motivos, por un pequeño eccema que no terminaba de curarse. Sería el lunes 1 de julio, si no recuerdo mal, cuando definitivamente lo harían. Ya terminaba el curso escolar y era más sencillo para las profes y para nosotros.
El camino inicial fue fácil, pues mis pañales ya llevaban tiempo aburriéndose en mi culete, ¡siempre tan secos...! Más difícil fue para mis papis, que tenían que aprender a ayudarme a hacer pis de pie junto a algún árbol, por no hablar de lo otro... (por fortuna, soy muy regular y previsible en este sentido). Pronto aprendí que la piscina es un lugar prohibido y lo divertido (y difícil) que es mojar las piedrecitas del campo...
Hace un par de días que hemos vuelto de Vera, Almería, a donde no pude llevarme mi orinal; como "la necesidad es la madre de la invención", tuve que ingeniármelas para aprender a sujetarme con firmeza sobre el retrete y mantenerme con equilibrios sobre él durante el tiempo necesario... Esto me ha ayudado, eso sí, a abandonar a mi querido orinal verde y sustituirlo por el flamante retrete que utilizan los mayores. ¡¡Mis profes van a alucinar cuando se lo cuente!!

domingo, 29 de enero de 2012

2ª parte del diccionario

Cada vez se hace más complicado para mis papás y familiares comprender lo que digo y es que, efectivamente, he comenzado a utilizar mucho más la palabra hablada como sustituta del gesto y del tan socorrido "mmmm". Pero mi lenguaje expresivo es tan reducido y polisémico, que con una palabra puedo estar pidiendo una galleta, como pedir ir lavarme las manos... Menos mal que el contexto ayuda, el gesto no lo olvido y mis papás me conocen muy bien...
Ahora, casi siempre pido las cosas con palabras. Pero mis palabras son peculiares. Aún son monosilábicas o con una única sílaba reduplicada, de modo que mi lenguaje expresivo puede reducirse, básicamente, a lo siguiente (junto con lo que pudistéis leer en la 1ª entrega del diccionario):
- ta: para aquellas palabras que acaban en ta y, fundamentalmente, es la palabra comodín para todo aquello que no sé cómo se llama...
- te: para aquellas palabras generalmente masculinas o que acaban en to o te(dientes,...).
- na: adivina... sí, para las palabras finalizadas en na, ña (pañal,...)
- ne: para las que acaban en no, o en on... (hermano, mano, camión,...).
- ni: dormir.
- ma: palabras que acaban en ma (cama,...).
- pa: palabras que acaban en pa (pupa, pan,...).
- be: palabras con el sonido /b/, como babero (bebe).
- bu: palabras con la u (azul, Jesús,...).
Hoy he sorprendido a mamá con una nueva sílaba.. TI... Para referirme a una galleta con nata que se me antojó para cenar mojadita en la leche... Mami se dio cuenta después de repetir ti insistentemente mientras lo señalaba desde la distancia y tras enseñarme, una a una, todas las cosas que había en el cajón y que suelo tomar con la leche (galletas redondas, galletas de animales, pan,...).
Esto es todo hasta el momento, aunque esto no acaba más que empezar... Dentro de unas semanas pretendo parlotear por los codos y decir una montón de palabras. He hecho un trato con mi primo, yo le enseño a hacer puzzles (se me dan de maravilla!!!) y él me enseña a hablar (con solo 21 meses, habla casi prefectamente!!!).
Dentro de poco tendréis más noticias mías...
P.D.: ¡¡hablo poco, pero dibujo y hago puzzles como ninguno!! ;-)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Mi diccionario bebé-adulto

Hola a todos de nuevo!!
La vuelta al cole y al trabajo de papá y mamá nos deja muy poquito tiempo libre para poder contaros nuevas cositas.
Ya estamos en Navidad, a punto de comenzar el año 2012. En todo este tiempo me han pasado multitud de cosas y mis pequeñas neuronas siguen revolucionadas. Ya duermo en la cama sin la barrera, corro, ando en moto, subo y bajo las escaleras con ayuda tan solo de la pared, hago puzzles super complicados, me encanta hacer garabatos, siluetas y colorear dibujos,... Esto es un no parar.
Sin embargo, hoy quiero contaros cómo poco a poco cada día parloteo un poco más. Y digo parloteo porque, a diferencia de la locuacidad y verborrea de mi primo Miguel, tan solo 20 días más pequeño que yo, a mí aún me cuesta salir de las sílabas reduplicadas y no me animo aún a enlazar palabras. Mamá dice que no la importa, que yo hablaré cuando yo decida, no cuando lo decidan los demás. Y últimamente, estoy planteándome tomar esta decisión, porque cada día repito más palabras y hablo bastante más.
Os voy a hacer un pequeño resumen, a la vez que diccionario, de mis primeras palabras a lo largo de todo este tiempo:
Con 12 meses de edad comencé a hablar; principalmente decía ma para mamá, pa para papá, aba para agua y oa para hola.
Entre los 12 y los 18 meses aumenté mi registro a unas cuantas palabras polisémicas. Es decir, cada una de ellas podía tener multitud de significados. Por ejemplo:
pe era pie, pero también pez, chupete, papel, pito, pulpo, mosca (¡!)
- te era tren y tres, aunque en general se refería a todos los números y a aquellos objetos que contuvieran un número, por ejemplo, un ascensor.
- nnno: el número uno.
- era, sin duda, pis.
- ma era gato.
- babá: perro, pato.
En general, y al menos hasta los 21 meses de edad, el nombre de los objetos eran palabras onomatopéyicas: tá-tá es reloj, pí comenzó a ser también tren y coche,...
- obú: yogur.
- tatá: abuelita, pero también cucharilla, pan, galleta (que más tarde pasó a llamarse simplemente a), caca. Cuando alguien me preguntaba: ¿cómo se llama esto?, yo siempre respondía tatá.
- bu: autobús.
- mi: moto y todo lo relacionado con ella, como el casco.
- no: claramente no.
- teté: botón; después se convirtió en la palabra principal para llamar a abuelito.
- nuna: luna.
- baba: agua y, por extensión, cualquier otro líquido, como la leche.
- pepe: Pepe (el burrito de la canción) y papel.
Entre los 18 y los 21 meses (los que cumpliré dentro de seis días) no he experimentado grandes cambios, la verdad, pero en los últimos días he comenzado a repetir más palabras:
- oa además de hola también significa ahora,
- ababá (a guardar),
- ababa (agarra),
- pé (de pie),
- bebe (bebé y patito, pollito o pajarito),
- ebe (huevo),
- popa (pompa),
- nene (jamón, hermano),
- nené (hermano Sergio),
y algunas palabras más que a mis papás todavía les cuesta registrar porque aún no las utilizo con suficiente frecuencia.
Además, canto canciones... Termino la última sílaba de algunas palabras o, si me la sé, digo la palabra completa:
"Este dedo es la...... (mamá)....... Éste otro es el ...... (papá)...... El más largo es el herma.... (ne), con la niña de la ma......(ne)...."
"Al cocherito.... (yeyé)" O algo así...
Bueno, ya os iré contando más cosillas. Ahora ahora me tengo que ir, porque me tengo que probar el disfraz de pastorcillo que me ha hecho mi abuelita Isabel.
Muchos abrazos a todos y...
¡¡¡¡¡¡¡¡ FELICES FIESTAS DE NAVIDAD!!!!!!!!

jueves, 28 de julio de 2011

Y llegó el fin de curso...

...y con él, las vacaciones de verano.

Me encanta ir a la guardería, de veras, pero la verdad es que últimamente se me estaba haciendo un poco cuesta arriba tener que madrugar cada día y separarme de mi mamá, que es quien habitualmente me lleva al cole. Un vez allí, tras un pequeño puchero, enseguida se me pasaba el disgusto, buscaba a mi primo Miguel entre los demás niños y rápidamente solicitaba mi ración de leche con cereales, antes de ponerme a escuchar durante un rato las canciones de la guarde.

El calor, el buen tiempo, el trasnochar un poquito más, los columpios, los paseos por el campo,... Todo eso era un claro indicador de que se avecinaba un cambio de rutina.

El cole se despidió de los niños y familias un viernes 17 de junio de 2011, aunque no cerraría sus puertas definitivamente hasta el próximo curso hasta el  del mes de julio. Las profes y Jesús, el cocinero, nos prepararon una gran fiesta: un vídeo recordatorio de nuestros mejores momentos del curso, un cuentacuentos del que no perdí el más mínimo detalle y una merienda "rica, rica y con fundamento", como diría Arguiñano, para niños y mayores, acompañada de una divertida sesión de columpios!!!

Por supuesto, no era día de siesta. No me dormiría hasta que me montara en el coche, que es el mejor somnífero que tengo. Pero no antes, ¿cómo oba a perderme tanta fiesta, tanta gente, tanto estímulo...? desde entonces, he aprendido que, como diría nuestro Cervantes en su Quijote, "quien mucho duerme, poco vive", y es que ya no me echo más siesta de la necesaria. Si tengo algo que ver, ¿¿por qué perdérmelo?? ;-))

Mis primeros pasos

12 meses y una semana. Esa era, aproximadamente, la edad que tenía cuando comencé a dar mis primeros pasos en solitario. Insisto, en solitario. Ya iba como una moto agarrado a mis papás con 7 mesecillos, día arriba, día abajo...

Como es natural, mis primeros pasos los daba caminando desde mamá hasta papá, o a la inversa, y cuando alcanzaba victorioso mi destino, lo celebraba con una feliz y sonora carcajada que a mis padres les sonaba a canto celestial.

Poco a poco comencé a sentirme cómodo caminando sosteniendo mi cuerpo tan solo con las dos piernas y descubrí que, para mi sorpresa, además podía aprovechar esta posición y utilizar las manos con otros fines, como coger un juguete que dejaba caer al suelo para tener una excusa para agacharme y volverme a levantar.

Para mí era todo un descubrimiento. Explorar con la cantidad de posibilidades motoras de mi cuerpo que poco a poco se iban abriendo a mi camino era lo más divertido, extraordinario y espectacular que en aquel momento me podía suceder.

Cada vez mis avances eran más y más grandes. Poco tiempo después, sin que apenas mis papás ni yo nos diéramos cuenta, comencé a caminar por mi propio pie, sin ningún tipo de apoyo necesario. De la marcha, pasé a corretear, a caminar curiosamente hacia atrás, a bailotear, a dar vueltas de pie sobre mi propio eje...

Cada día aprendo una cosa nueva, lo que me llena de entusiasmo e ilusión. Como dice la canción: "tengo tantas ganas de crecer y de aprender"... Ojalá nunca pierda esta ilusión!!!

Mi primer cumpleaños

Hace mucho que no escribo en el blog. Y lo echaba en falta. De vez en cuando me gusta poner por escrito algunos de los recuerdos más importantes de mi vida; recuerdos, muchos de ellos, que tan solo rememoraré con estos breves escritos y alguna que otra foto y vídeo, ya que rápidamente pasarán a un segundo o tercer plano en mi memoria...

Uno de ellos, sin duda, mi primer cumpleaños. Recuerdo a mis papás eufóricos y desbordados de ilusión. Preparativos, comida familiar, tarta con los tíos y los primos,... Y un terrible catarro por parte del que escribe que apenas me dejó disfrutar de la fiesta!! Para mí era todo extraño: tanta gente, tanta comida, tantos paquetes, tantas voces,... Todo ello resonaba dentro de mí como una grave voz de ultratumba.

Era mi primer cumpleaños; no entendía lo que eso significaba, tan solo que mis papás y abuelitos me preguntaban algo y yo respondía levantando tímidamente mi dedito índice. Sin embargo, todo a mi alrededor me indicaba que un primer cumpleaños era algo divertido y que, sin duda, tenía que celebrarlo a lo grande; pero mi catarro era más poderoso que todo ello.

Ya era tarde para cancelar o aplazar la fiesta. Todo el mundo estaba avisado y había hecho sus planes en función de esta celebración. Así que no me quedaba más remedio que aguantar como un grandullón -porque ya era un grandullón- el chaparrón que se me venía encima.

Lo pasé victorioso. Disfruté jugando con mis primos, con mi gatita (que poco después se despediría definitivamente de mí), con mis nuevos juguetes, e incluso comí un poco de esa tarta casera que mamá había improvisado aquella mañana.

Era domingo 3 de abril. El lunes, amanecería aún sin haber cumplido los doce meses de edad. No se produciría el cambio hasta las 22:25 de la noche. Pero el lunes era día de cole. Allí lo celebraría de nuevo con mis amigos de la guardería y con mis papás, con mi corona de papel y más felicitaciones.

miércoles, 16 de marzo de 2011

CARNAVAL, CARNAVAL!!!

Aún no sé qué es eso del Carnaval. no entiendo qué significa toda esa gente que aparenta ser quien no es y que va armando bullicio por la calle. Las ferias, el algodón dulce, las chirigotas,... Sin embargo, ¡¡me encanta!!
Mi primer disfraz de Carnaval fue diseñado y elaborado por una modista de alto postín: mi abuelita. Con sus menesterosas manos, hizo el diseño y confeccionó un gracioso disfraz de abejita para mi primito Miguel y para mí.
Fuimos los dos igualitos a la guardería, así que supongo que a nadie le quedó duda de que tenemos algún tipo de relación entre nosotros... Nuestros compis iban muy graciosos y originales: de tortuga, pingüino, princesa, Spiderman, Caperucita,... Otra niña también se disfrazó de abejita, pero claro, su disfraz era de reina abeja, nosotros íbamos de zánganos, así que nuestro disfraz era distinto... jeje...
Aquí os dejo una foto de lo requetesalados que íbamos. Eso sí, con ciertas dificultades para mantener el gorrito bien puesto...

CONOCIENDO MI CASITA

Con mis diez meses y medio, estoy hecho un auténtico explorador. Jesús Calleja, a mi lado, ¡¡un principiante!! Y es que como siga este camino, mis papis me ven dentro de unos años presentando un programa de deporte extremo o de escalada...
Aún no soy capaz de mantenerme de pie yo solito, sin apoyo; sin embargo, mis ganas por conocer de primera mano todo lo que me rodea me animan a superarme a mí mismo cada día.
Mi último logro consistió en subir nada más y nada menos que ocho peldaños de las escaleras de mi casita. La curva que hacen las escaleras a mitad de camino cerraron mi espacio y no dejaron sitio para colocar mi inexperto pero ansioso piececito.
Durante los últimos días ya había hecho varios intentos. Infructuosos, no tanto por no ser capaz de hacerlo (no llegué a ponerme a prueba a mí mismo), como al miedo de mamá a que lo intentara tan pequeñín como soy.
Pero aquí tenéis un pequeño testigo de mi nuevo éxito.

domingo, 27 de febrero de 2011

UN PASEO SOBRE RUEDAS

El día ha amanecido resplandeciente. Hoy es uno de esos días primaverales en plena estación de invierno. Mis papás han decidido salir a dar un paseo en bici los tres juntos. No, aún no sé montar en bici. Ni siquiera me mantengo aún derechito yo solito sobre el "twingo" correpasillos que me regaló mi tío Teo hace unas semanas. A mí me tienen reservado un trocito del velocípedo de mi papá, regalo de su cumpleaños.
Efectivamente, el sol brillaba con todo su esplendor; sin embargo, el aire frío que soplaba nos recordaba que aún era mes de febrero en el Hemisferio Norte, es decir, pleno invierno.
Muy abrigadito, de los pies a la cabeza, sujeto fuertemente con el arnés de mi sillita, comenzó el viaje!!! Mis ojos brillaban de ilusión y hacían chiribitas. No podía apartar la mirada de las ruedas de la bici de mi mamá, que viajaba a nuestra vera, y mi gesto de sorpresa era aún mayor al comprobar que éstas se movían al ritmo que  marcaban sus pies al girar. ¡Qué magia tan extraña!
A cada giro, nos encontrábamos en un lugar distinto, a una corta distancia del punto anterior, pero distinto. La ilusión no fue tan emocionante como cuando di mis primeros pasos de la mano de mis papis, pero desde luego fue también mayúscula.
La luz y el calor del sol, el abrigo y la seguridad que me daba ir guiado por mi papi, hicieron aún más placentero el paseo a orillas del Esgueva rumbo a Valladolid, a casa de mi primo Miguel.
Allí pasamos el resto del día, descansando y recuperando fuerzas para el viaje de vuelta.
Doce kilómetros recorrimos en su totalidad. Doce emocionantes kilómetros que no me quise perder ni un momento. No parpadeaba, por si acaso en uno de esos instantes mis ojos se cerraban y me quedaba dormido. Doce kilómetros de una experiencia nueva de tantas otras que me quedan por descubrir y disfrutar junto a mi papás...